Sábado, 27 de septiembre de 2025
Al día siguiente y en vista del agobio que habíamos cogido en Málaga capital decidimos explorar un poco la provincia. Nos decantamos por Marbella y alrededores. Ni qué decir tiene que yo asocio Marbella con la jet-set de los 80, los paparazzi, el despilfarro y la corrupción. Nada que ver con lo que es hoy. Hoy es una ciudad grande, cosmopolita con una playa que tampoco nos gustó y tres cosas buenas: dos parques maravillosos y un casco histórico monísimo. El primer parque es el Parque de la Alameda y data del siglo XVIII, está en el casco histórico y tiene una fuente y unos azulejos preciosos. El segundo es el Parque de la Constitución que cuenta hasta con un auditorio. Muy tranquilo, el sitio perfecto para refrescarse y relajarse. Dos puntos muy positivos para Marbella y el tercer rasgo positivo es como he dicho el pueblo original que está en el casco histórico y está maravillosamente conservado. Visita obligada. He de decir que Marbella me sorprendió muy gratamente. No me esperaba que me gustara tanto. Después de visitar todo esto pensamos en subir un poco a las montañas y ver los pueblecitos repartidos por la zona. Pensábamos que podríamos comer en Mijas, el pueblo con un bonito casco histórico situado en la ladera de la Sierra de Mijas. También se puede visitar la zona de Las Lagunas, que es lo que se conoce como Mijas Costa y por último La Cala que es ya el nucleo costero. Vamos, que abarca desde la Sierra Penibética hasta el litoral, ahí es nada. Mijas pueblo, al ser sábado estaba petado, para variar y la posibilidad de aparcar era remota. De modo que tal cual entramos nos fuimos bajando hacia la costa. Encontramos un restaurante a mitad de camino entre el monte y el mar, en la carretera de Mijas que se llama precisamente "El Muro de Mijas". El sitio no puede ser más auténtico y la localización es perfecta. Estás comiendo con una vistas increíbles, un "marco incomparable" como se suele decir. Teníamos una reserva en Fuengirola para la cena en un restaurante alejado de la zona-guiri que nos dio buenas vibras. Aparecía recomendado en la Guía Repsol, así que no nos pasamos comiendo en Mijas para hacer hueco. Eso no quiere decir que no disfrutáramos de la comida, al contrario, nos encantó, tanto por el sitio como por el trato. Volvimos al hotel a descansar para estar estupendos para la cena. Lamentablemente nuestras expectativas eran muy altas y claro, nos decepcionó un poco. El local en concreto se llama "Bodega Restaurante Charolais". Y bueno, comimos bien, pero no para flipar y pelín caro, por supuesto. No lo recomendamos. Pues con esto dimos por finalizada nuestra visita a tierras malagueñas.
Domingo, 28 de septiembre de 2025
A la mañana siguiente después de dar buena cuenta del buffet emprendimos la vuelta a casa pasando por Granada, esto es, por las montañas. Paramos a comer en la misma venta que habíamos parado el año pasado al volver de Cádiz, "Venta Vicario" que está en la carretera nada más pasar Baza, con especialidad en chuletas de cordero, por supuesto. Y de ahí a casa del tirón. Tengo que confesar que Málaga no ha superado mis expectativas. También es cierto que eran muchas. Me gustó mucho más Cádiz. De este viaje nos quedamos con Almería, que ha sido todo un descubrimiento y no le vamos a dar publicidad, ja, ja, y con Nerja. Supongo que Málaga hace años sería un sitio al que molaba ir pero ya no. Es el signo de los tiempos. No obstante, el hecho de pasar cuatro noches fuera de casa y que te lo hagan todo es más que suficiente para desconectar de verdad y resetear, y eso se consiguió, que era el objetivo principal. Así que bien.
Suzy
















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