Viernes, 26 de septiembre de 2025
Desayunamos frente a La Dorada, el barco de Chanquete, y de ahí directos a Málaga. Entrar en Málaga será fácil para los malagueños, pero a nosotros no nos resultó nada fácil. O todas las ciudades se han hecho enormes y hay que tener conocimientos aeroespaciales para entrar o estamos muy desfasados y nos cuesta aclararnos. Creo que un poco las dos cosas. Las ciudades no dejan de crecer y es complicado llegar y encontrar las calles si no has estado antes. Milagrosamente, no obstante, Gary consiguió encontrar un parking y que encima tuviera un hueco, por los pelos. De modo que dejamos todo en el coche y nos dirigimos al centro histórico a visitar los principales reclamos turísticos. Al ser la primera vez que estábamos en Málaga queríamos ver La Alcazaba, el Museo Picasso y el Museo Carmen Thyssen. Ya sé que suena un poco ambicioso, pero en fin, lo intentamos al menos. Era el último viernes de septiembre, pero es que ya da igual. Está a reventar, y claro lo estoy diciendo yo que estaba de turismo igualmente. Pero quiero seguir pensando que hay turistas y turistas. El caso es que no se podía ni andar por la calle, y encima con mucho calor aún. Nuestro primer objetivo, LA ALCAZABA, nos superó, mejor dicho, nos sobrepasó. Es abrumadora, enorme. Por solo 7€ puedes visitarla y hasta pasar el día dentro si quieres. Hay que andar y mucho si de verdad quieres verla bien. No está tan bien conservada como La Alhambra o El Alcázar de Sevilla, pero sigue siendo una pasada. Las vistas desde las torres y las murallas son espectaculares, y solo por andar por esos jardines oliendo a jazmín y oyendo el agua de las fuentes, merece la pena. Tenían fuentes, tantas fuentes solo para oír el sonido del agua, no sabían nada... Como he dicho anduvimos un montón y para cuando salimos del recinto ya estábamos preparados para comer donde fuera. Por sitios no va a ser. Hay un bar-restaurante a cada paso que das. Otro centro histórico que está vendido al turismo y a la gentrificación que está echando a los vecinos de los barrios. Venga pisos turísticos y la gente sin poder encontrar vivienda, vamos bien. Nosotros nos metimos en el primero que vimos con una pinta medio decente, restaurante "El Jardín", que lleva abierto desde 1887, en la calle Cañón, número 1, muy cerquita de La Alcazaba. Un sitio muy coqueto y bien conservado con un buen menú diario. Gazpacho, boquerones (no podían falta, je, je), ensalada y croquetas, más bebidas, 48€. Muy bien si tienes en cuenta que estás en la yema del huevo del turisteo. Una vez repuestos, con más de 30 grados nos disponemos a pasar la "no siesta" en el MUSEO PICASSO. Un sitio con aire acondicionado perfecto para pasar la tarde. A mí Picasso no me entusiasma, pero a Gary le fascina. Pensaba que habría más obras de su primera época, pero bueno. Casi todas son de su evolución al cubismo. Muy interesante, sí pero sigue sin ser santo de mi devoción. Gary se emocionó incluso así que lo damos por bien empleado. El museo no es muy grande, así que se ve en un par de horas. Como vimos que no estábamos muy reventados decidimos buscar el MUSEO CARMEN THYSSEN y poner la guinda a un día muy cultural. Y no estaba lejos. La verdad es que el casco histórico es manejable. El Museo C. Thyssen sí que merece la pena. Para mí desde luego. Hay pintura del XIX para entretenerte bien (con lo que me gusta). Me encantó ver tres cuadros de Wssell de Guimbarda (pintor cubano que vivió y murió en Cartagena), así como muchos naturalistas, obras de Sorolla, Julio Romero de Torres etc. Muy chulo. Este museo también se puede ver bien porque tampoco es muy grande, al menos las obras más importantes. Muy muy recomendable. Ahora sí que estábamos preparados para irnos al hotel. El único problema es que cuando hice la reserva a principios de agosto no me di cuenta que el hotel que reservamos pertenecía a una cadena y no estaba en Málaga capital sino en FUENGIROLA. De modo que volvimos al coche hacia la carretera de la costa. Si nos costó entrar en Málaga más nos costó salir. Nos equivocamos en una de las salidas y en qué nos vimos para encontrar rutas alternativas. Suena a abuelo cebolleta pero nos estamos saturando de ciudades grandes, tanto es así que hemos decidido que las próximas escapadas serán en tren y menos estrés. Fuengirola es más pequeña que Málaga, así que Gary llegó al hotel sin problemas. A la vuelta del viaje me enteré que ese día se inauguraba en Málaga el COMIC-CON en el Palacio de Congresos, uno de los sitios por los que pasamos al intentar salir y claro vimos miles de almas haciendo cola para ver entre otros a Arnold Schwarzenegger.
El "Hotel Las Rampas-Ona" está bien situado y tiene un parking justo en la esquina. Todo muy a la mano y cómodo. La noche en habitación doble con desayuno sale por 146€. Ahí nos alojamos el viernes y el sábado. Después de descansar nos dedicamos a explorar y comprobamos que las playas no son gran cosa y así mismo corroboramos que es una especie de Salou/Benidorm del sur. Prácticamente colonia británica con lo peor de las Islas. ¡ASQUEROSO! No me lo podía creer. Una vez más se han vendido a los puñeteros guiris y al turismo de borrachera. Asquerosísimo. Todos borrachos viendo fútbol en pantallas gigantes gritando y demás. Y esto un viernes de septiembre, no me lo quiero imaginar en pleno agosto. Horror-pavor. No veo yo que compense tanto ese tipo de turismo tan denigrante. En fin huyendo de todo eso acabamos en una pizzería pequeñita que regentaban unos chavales, "Tamayo's Pizzería" donde cenamos divinamente por 24€.
Suzy










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