domingo, 17 de enero de 2016

"NO SÉ A DÓNDE VOY, PERO PROMETO QUE NO SERÁ ABURRIDO" D. BOWIE

Hola buenas. Decir que esta semana ha sido nefasta para el mundo de la cultura, es quedarse corto.
Nada más empezar la semana nos enteramos a bocajarro de la muerte de DAVID BOWIE.
Pero, si su último disco se había publicado ¡el día 8 de enero! ¡No puede ser! ¿Acaso no era inmortal?. Habíamos llegado a pensarlo. Década tras década nos seguía sorprendiendo y reinventándose hasta el infinito. ¿Cómo que se ha muerto? Y es que pocos sabían que estaba luchando contra el cáncer y claro está, una vez más, esa maldita enfermedad se lleva a los mejores.
En seguida se suceden los homenajes y tributos a nivel planetario. Artista incalificable y camaleónico,  artista con mayúsculas en definitva, faltan adjetivos y todos parecen muy tópicos, pero ciertos. Porque te podrá gustar más o menos pero no se puede negar todo lo que hizo y significó en el mundo de la música y del arte en general.
Y cuando nos estábamos haciendo a la idea de que se nos había ido de verdad uno de los más grandes, aunque seguíamos sin dar crédito, nos llega otro mazazo y nos dicen que el gran ALAN RICKMAN también tenía cáncer y no lo ha podido superar.No sé vosotros, pero a mí me ha sentado como un tiro. Tampoco sabíamos que Alan Rickman tuviera cáncer y tampoco estábamos preparados para que se nos fuera así, sin avisar.
Porque Alan Rickman no era sólo el inolvidable profesor Severus Snape de la saga de Harry Potter, era un pedazo de actor y una muy buena persona.
Pocas veces un actor que había hecho tanto de villano era tan querido por el público. Por algo sería. Y es que podía ser el amante más entregado  Col. Brandon, en Sentido y Sensibilidad, el marido más inepto en Love Actually, el padre más abnegado en El Perfume, el  malo más creíble de los que se han enfrentado a John McClane en la saga de Jungla de Cristal, el más esperpéntico de los Sheriff de Nottingham de Robin Hood y hasta el mismísmo Presidente Reagan en El Mayordomo entre otros. Porque antes de ser famoso por todos estos papeles ya había demostrado su versatilidad en el teatro. Así que no exageramos cuando hablamos de lo grande que era.
Podía ser cualquiera y siempre creíble, nunca veíamos al actor. Esa es la verdadera magia.
Aquí os dejo una pequeña muestra de mi profunda admiración por estos dos hombres a los que sin duda vamos a echar mucho de menos.

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