viernes, 18 de marzo de 2016

ROMA IMPERIAL, 18 de febrero de 2016

El hotel de Roma, como el de Venecia, era de cuatro estrellas y eso amigos míos, se nota. No obstante, no eramos el único grupo de estudiantes, así que los "intercambios culturales" surgieron por doquier. Pero una vez más, todo lo previsible en este tipo de salidas. Después de la intensidad del Vaticano, renovamos baterías para enfrentarnos con ánimo a Roma en todo su esplendor. Roma es la ciudad de las ciudades. Todo empieza y acaba aquí y gracias a Carmen y a nuestra Isa pudimos apreciar toda su grandeza. Aunque  no vamos a ser pretenciosos. Dos días en Roma no dan para nada, pero bueno, por lo menos nos llevamos una idea aproximada de lo grande que es y cuando digo grande no es sólo en tamaño, por supuesto.
Empezamos viendo el Moisés de Miguel Ángel, imponente, que una vez más estaba recién restaurado. Nuestros alumnos no saben la suerte que han tenido en este viaje. Han podido ver las tres grandes obras de Miguel Ángel recién restauradas. Mucha gente ha ido a Italia y se ha tenido que volver sin verlas. Espero que con los años sean capaces de apreciarlo.
 De ahí al Coliseo, que yo debo confesar que era lo que más ilusión me hacía volver a ver. Pero claro, eso era porque no había visto el Foro Republicano...
El Coliseo sigue siendo una de las cosas más impresionantes que yo he visto en mi vida, y yo he dado unas cuantas vueltas... Pensar que tiene la capacidad del estadio Maracaná de Rio te da qué pensar. Tenía que ser un espectáculo ver las luchas de gladiadores en semejante escenario.
Al salir del Coliseo nos fuimos al Foro Republicano y aquí fue cuando casi me da el síndrome de Stendhal por segunda vez. Madre mía, no me lo esperaba. Era como estar en la antigua Roma de verdad. Cerrabas los ojos y podías ver a los senadores pasear con sus túnicas por esas calles. Fue maravilloso. Además el dios del Sol se había aliado con nosotros y hacía un día espectacular. Los chavales disfrutaron bastante paseando por entre las ruinas de los templos y basílicas  haciéndose miles de fotos. 
Llegados a este punto nos despedimos de Carmen hasta la tarde que nos haría una visita panorámica de una hora aproximada desde el autobús de Antonio. Les dimos a los alumnos tiempo libre para comer, no sin antes llevarles a ver la famosísima Fontana di Trevi que estaba esplendida, una vez más, recién restaurada. Eso sí que lo recordaba bien. Recordaba lo sucia que estaba y quedé  gratamente sorprendida de ver cómo la han restaurado. Llevamos a cabo todo el ritual de tirar la moneda y las inevitables fotos. Y por fin nos podíamos relajar un ratito para comer. Después de comer habíamos planeado ver el Panteón de Agripa, de modo que les dijimos  a los alumnos que de verdad quisieran verlo, que nos esperaran en Fontana di Trevi después de comer. Nosotros, siguiendo los buenos consejos de Carmen, comimos en la cervecería más antigua de Roma, esto es, Peroni. Y la verdad, comimos de lujo y muy bien de precio. Los alumnos para entonces ya se manejaban de maravilla en los restaurantes italianos y comieron muy bien por su cuenta, y hasta  les dio tiempo a comprar souvenirs.
El Panteón de Agripa es un templo de planta circular erigido por Adriano entre los años 118 y 125 d. c, que a su vez se construyó sobre las ruinas del templo que Agripa dedicó a todos los dioses (la palabra panteón significa "templo de todos los dioses").  Su estado de conservación es magnífico y sigue despertando la admiración de todo el que lo visita.
Nuestro amigo Stendhal dijo cuando lo visitó:
   "El más bello recuerdo de la antigüedad romana es sin lugar a dudas el Panteón. Este templo ha sufrido tan poco, que aparenta estar igual que en la época de los romanos."
Sólo la cúpula ya es en sí  misma un prodigio de la arquitectura, al estar construida en un solo bloque. O si no las columnas. En fin, un auténtico alucine.
Con el resto de los alumnos teníamos que encontrarnos en Piazza Navona para irnos al restaurante a cenar. Piazza Navona fue otro descubrimiento, pues no la recordaba para nada. La Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, (Fontana dei Quattro Fiumi) que preside la plaza es una maravilla.
Fontana di Trevi tendrá más fama, no sé, será por La Dolce Vita de Fellini, o porque ha salido más en las películas, pero ésta es mucho más bonita. 
Los cuatro ríos son el Nilo, el Gances, el Danubio y el de la Plata.  Una preciosidad, la verdad. Además justo delante de la fuente está la iglesia barroca de Sant' Agnese in Agone construida por Borromini, su eterno rival. Según cuentan, las estatuas de la fuente de Bernini están tapandose la cara para no ver la iglesia de Borromini pues éste le arrebató el proyecto. Ni que decir tiene que la iglesia es la quintaesencia del barroco italiano y que por supuesto entramos a visitar mientras que esperábamos a los más rezagados.
Ahora sólo nos quedaba la visita panorámica por la Roma nocturna de la mano de nuestra Carmen. Como los alumnos iban en el autobús disfrutaron mucho más de las jugosas explicaciones de Carmen que cuando tuvieron que seguirla a pie. Fue un auténtico disfrute. Nos enseñó Roma con su inmensa sabiduría y fue toda una experiencia que tardaremos mucho en olvidar. "Voy a repetirlo, fue toda una experiencia".
Gracias Carmen.
Suzy


No hay comentarios:

Publicar un comentario