jueves, 7 de mayo de 2009

LONDON REVISITED

03 abril
LONDON REVISITED
¡Qué bonito está Londres en primavera! El pasado puente de San José, tuve la suerte de volver. Fuimos tres parejas; mi hermano y su mujer, mi hermana y su marido, Gary y yo. El hecho de que mi marido sea londinense es una gran ventaja, pues sabes que verás un Londres más auténtico. No obstante, mi hermano y su mujer no habían ido nunca, de modo que teníamos que alternar la ruta turística con la "del Londres de Gary".
Llegamos jueves por la tarde, San Javier--Gatwick ; una vez allí lo suyo es coger el Gatwick Express que pasa cada media hora y te deja en Victoria Station. Nuestro hotel estaba al lado de Marble Arch, muy céntrico, así que en cuanto nos refrescamos un poco nos fuimos a dar una vuelta y ver dónde cenábamos.
Tengo que puntualizar que Gary es cinturón negro en organizar viajes. Es uno de sus hobbies, no se le escapa un detalle; lo calcula todo y si se trata de su ciudad natal ya ni te cuento. Tenía encargado hasta el tiempo, hizo un fin de semana increíble, no se lo creían ni ellos. Siguiendo sus recomendaciones no facturamos maletas, ibamos sólo con equipaje de mano. Esto aparte de abaratar el billete, te ahorra todo el rollo del check in (se hace por internet) y que te pierdan las maletas. Aunque hay que controlar lo que se mete en las mismas, porque lo que salió de Murcia sin problema no cabía en Gatwick a la vuelta y nos obligaron a facturar 2 de las 6. También es cierto que tuvimos mala suerte con la petarda de Easyjet en Londres, y a la pregunta "¿cómo es posible que la misma maleta saliera de San Javier sin problemas y aqui no nos la pasen?" respondió que "en España no lo hacen bien y luego tenemos los problemas aquí".
Volviendo al jueves, empezamos a andar por Oxford Street, que la teníamos al lado del hotel. Bajamos hasta Regent Street y al pasar el puentecillo de Liberty ya estabamos en Carnaby Street, que tenía vidilla a pesar de ser jueves. Decidimos probar suerte en el primer pub que vimos con buena pinta. Se trataba del Shakespeare Head que estaba a tope. Pero arriba había mesa, y bingo! de pronto nos vimos teletransportados al siglo XVII. El pub, de estilo Tudor, está genial y cenamos muy bien. Por cierto que aprovecho para desmontar el mito de que en Inglaterra se come mal. Todo depende de donde comas, claro; pero en los pubs se come bien y por un precio muy asequible. Vemos que el menú es variado y los platos no pasan de las 10 libras. De ahí a otro pub a tomar la penúltima y cuando nos echaron, literalmente, de vuelta al hotel. Está bien comprobar que hay cosas que nunca cambian y desde luego los pubs de Londres (y del resto de las Islas) son una de ellas. Es agradable oir la campana de last orders (para indicarte que ya no puedes pedir más) y muy curioso si no la has oido nunca antes.
El viernes teníamos planeado ir a la Torre de Londres para empezar la ruta turística. Lo más aconsejable es sacar un Travelcard, que te sirve para todo el día y se puede utilizar tanto en el metro como en los autobuses. Cogiendo la Central Line hasta Tower Hill llegas a la Torre. Siendo viernes las colas no eran muy exageradas, no obstante se recomienda madrugar, vamos sin pasarse. Abren a las 10.00 y cuesta 17 libras. Otra recomendación, ir directamente a ver las Joyas de la Corona, nada más entrar, puesto que sino tendréis que comeros una buena cola. Después de eso ya os podéis relajar por todas las torres que forman la fortaleza-castillo y haceros las fotos de rigor con los alabarderos etc.
De ahí cogimos un barco hasta Westminster Pier; el embarcadero está justo a la entrada de la Torre y en unos 15 minutos más o menos estás en Westminster. Si el tiempo acompaña se convierte en un paseo muy agradable, además de una forma estupenda de ver el otro lado del rio ,Southbank, y todos sus edificios. Al bajarnos del barco ya estabamos en frente de las Casas del Parlamento y el inevitable Big Ben, que está precioso como siempre. Nos acordamos de un pub que está justo enfrente de Westminster Abbey, donde cenamos la última vez que estuvimos haciendo de turistas; hace justo dos años, también en un puente de San José. El sitio se llama St. Stephen´s Tavern y puede parecer muy caro por fuera (bastante posh-pijo) pero una vez más se come fenomenal y por el mismo precio de siempre. Es una maravilla por dentro, los políticos se las toman aqui entre pleno y pleno y les avisan con una campanita cuando tienen que volver a la Cámara.
De ahí a Trafalgar Square paseando por The White Hall para ver Downing Street (que no tiene nada que ver) y The Queen´s Horse Guard. De Trafalgar subimos a The Mall que es el comienzo de la calzada real (por ese motivo es roja) que lleva hasta Buckingham Palace.
Pero merece la pena hacer un alto en St. James´s Park (que es el más bonito de los parques londinenses) y tomarse un capuccino o a cup of tea and a piece of cake que es más propio. Incluso se puede alquilar una hamaca por el módico precio de 2 libras por 4 horas. Está precioso con tantas flores y con las ardillas correteando. Al llegar a Buckingham cruzamos la calzada y estamos en The Green Park, que es más pequeño pero igual de bonito. Lo atravesamos y al otro lado cogimos el autobús de vuelta al hotel, para descansar antes de ir a cenar.
Después del merecido descanso nos preparamos para disfrutar de la noche londinense. Teníamos una reserva en Rules, que es el restaurante más antiguo de Londres y está en el corazón de Covent Garden, pero antes podíamos darnos una vuelta por el Soho y el West End que es donde está la marcha.
Autobús desde Oxford Street hasta Picadilly Circus y de ahí a patear por Theatreland que estaba a tope. Es un flipe lo que ha cambiado Londres en ese aspecto. Ahora tiene muchisima más vida en la calle. La primera vez que yo estuve, en agosto de 1981, uf! no ha llovido...
los punks tenían tomada Picadilly y posaban para los turistas. Yo era una nana pero mi tio Juan Diego y su amigo Paco me llevaron como intérprete (¡qué valor!), porque en su generación se estudiaba francés. No recuerdo cómo narices nos aclaramos, porque mi inglés en esa época era una caca, pero mejor que el de ellos claro,jaja. La visita al Soho era obligada. Fueron pensando que se iban a encontrar sexo, drogas y rock and roll a granel y la decepción fue supina. Comparado con el Madrid de la "movida", que es de donde venían ellos, Londres era un jardin de infancia. Yo no me enteré en su día, me lo contaron años después. Nada que ver con lo de ahora.
Uno de los pubs más auténticos del West End y de los más antiguos de Londres es The Lamb and Flag. Está en un callejón victoriano que aún conserva la farola de gas de la época de Dickens. Es famoso por su cerveza amarga y se "huele a priva" nada más entrar. Si no sabes donde está no lo encuentras ni de coña, pero claro llevabamos a Gary... De ahí nos fuimos a otro, algo más moderno, justo al lado del Central Market en Covent Garden que está monisimo y super animado con espectáculos callejeros.
Ya he dicho que teníamos una reserva en Rules, y que es el más antiguo de los restaurantes de Londres. También tengo que decir que es otro de los sitios favoritos de Gary y que le hacía mucha ilusión que lo vieran mis hermanos. Como os podéis imaginar es un sitio con mucha solera y mucho carácter, vamos una cosa asi como Casa Botín en Madrid ( aunque ese está considerado como el más antiguo del mundo, ahí es nada! ). Lo de las reservas no es fácil pero tampoco imposible, con un mes y pico de antelación se consigue,jeje.
Huelga decir que cenamos muy bien y nos reimos un montón, nuestro camarero que era de Katmandú, puso la nota exótica, aunque había otra mesa con españoles. Su especialidad son las ostras y si os interesa esta es su página web: www.rules.co.uk/restaurant/
El sábado volvíamos al Londres turístico, puesto que teníamos que enseñarles los "templos" de las compras; a saber Liberty, Fortnum and Mason and Harrods. También se aconseja visitar Hamleys, la jugueteria más grande de Londres, aunque no tengáis nanos porque es una pasada. Paseando por Oxford Street hasta Regent Street, cruzas para ver Liberty, que es una monada; de ahí vuelta a Regent Street para ver Hamleys. Seguís bajando hasta Mayfair y atravesando la Burlington Arcade, que es otra cucada, salís a Picadilly (no a la plaza sino a la calle ) y justo enfrente de la Royal Academy of Arts (un edificio muy solemne) está Fortnum and Mason (la galeria comercial más elegante de Londres) que no os la podéis perder, es como Harrods pero más exquisita y sofisticada. Merece la pena comprar aunque sólo sea una cajita de galletas (eso sí, es carísima). Mientras que las chicas se deleitan en las miles de pijadas o en cómo hacer una obra de arte de una pastilla de jabón; los chicos os podéis tomar una cerveza con camareros vestidos de pingüino. Al salir nos cruzamos con Nacho Cano que iba de compras con su mami, no como nosotros que ibamos "de mirandas".
Al salir de ahí pasamos por la calle más cara del Monopoly, esto es Old Bond Street; donde se pueden admirar las tiendas de moda más exclusivas; Vuitton, Gucci , Tiffany así como los Ferrari aparcados junto a los Aston Martin o los Bentley. Al final de la calle se empalma con New Bond Street, pero si antes de coger esta última torcéis a la izquierda, os encontraréis con otro pub muy auténtico donde se come bien y barato. Se trata de Coach and Horses, también de estilo Tudor, que está en Bruton Street, frente a la tienda de Stella McCartney.
Después de comer nos dio un poco de bajada, pero en vez de volver al hotel nos armamos de valor para visitar el último de los "shopping temples", el inevitable Harrods ; se recomienda verlo cualquier día menos un sábado por la tarde, pero a nosotros no nos quedaba otra. No obstante lo que mola se ve rápido, que son los Food Halls. Eso sí que es hacer arte de una pescadería o de una charcutería! Tras comprar los típicos souvenirs "intentamos" salir; entrecomillo lo de intentar porque está diseñado para que no puedas salir ni echando miguicas de pan!! Pero lo logramos y para quitarnos el mareo atravesamos Hyde Park hasta Marble Arch. El parque, como todos los anteriormente citados, estaba precioso y el paseo fue de lo más refrescante.
Y así llegamos a la última noche. Gary quería que mis hermanos probaran el roast beef antes de marcharse. Sí hay un sitio famoso por su roast beef es Simpson´s In the Strand. Lo de reservar mesa no es tan complicado como Rules, aunque no conviene dejarlo para el día de antes,jeje. Y la verdad es que la fama es merecida pues la carne estaba de primera, lo mismo que el servicio. Y después de tanto disfrute culinario había que bajar la cena, de modo que cruzamos Waterloo Bridge y nos dedicamos a pasear por el South Bank y ver lo bonito que están el London´s Eye y The Houses of Parliament iluminados, pero ¡ojo! sólo hasta las 12.00, que es mucho desgaste.
Al día siguiente sólo teniamos tiempo de dar un paseillo por Hyde Park antes de dejar el hotel. Lo justo para oir a los colgados del Speakers´ Corner que está en la esquina de Marble Arch. Por si alguien no sabe qué es eso, se trata de una especie de quiosco donde se puede poner la peña a dar sus discursos y a despotricar contra la monarquía; siempre y cuando no estén tocando suelo inglés, para lo cual se suelen buscar un cajón o un taburete donde subirse, y de ese modo poder desahogarse. El domingo también se puede correr, alquilar caballos, montar en barca o hacer picnics. El parque da para eso y mucho más. En fín una gozada!!
Y nada más amigos ( y nada menos,jaja ). Taxi a Victoria Station a coger el Gatwick Express y a casita. Nada como un clásico para despedirnos; aqui tenéis a los Kinks en su buena época con Waterloo Sunset. Bye bye, see you soon .

Suzy




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